Estos puntos se centran en el lenguaje no verbal y las acciones físicas que influyen directamente en tu estado mental y la percepción de tu audiencia.
1. Antes de Empezar: El Control de la Energía
Técnica de la Respiración 4-7-8: Justo antes de subir al escenario o encender la cámara, inhala contando hasta 4, aguanta contando hasta 7, y exhala lentamente contando hasta 8. Repite 3 veces.
Demostrable: La calma visible en tu rostro y el control de tu voz al iniciar.
Postura de Poder (Power Pose): En privado, antes de la presentación, adopta una postura de superhéroe (manos en las caderas, pies separados) durante dos minutos.
Demostrable: Al empezar, tu postura será más erguida, tus hombros más relajados y proyectarás mayor autoridad.
2. Durante la Presentación: Lenguaje Corporal
Contacto Visual Panorámico: En lugar de mirar a una sola persona o al vacío, escoge mentalmente tres puntos en la sala (o en la cámara: izquierda, centro, derecha) y dedica una idea completa a cada punto antes de cambiar.
Demostrable: Generas conexión con toda la audiencia, pareciendo seguro y comprometido.
Gesticulación Intencional: Usa tus manos para ilustrar tus puntos, manteniéndolas libres y abiertas (evita cruzar los brazos o poner las manos en los bolsillos). Mantenlas, en general, entre el pecho y la cintura.
Demostrable: Las manos abiertas transmiten honestidad y confianza. El movimiento mesurado agrega dinamismo a tu discurso.
Posición de Descanso Estable: Cuando no estés gesticulando, permite que tus manos se toquen ligeramente o descansen a los lados. Evita jugar con objetos (bolígrafo, anillo).
Demostrable: Evita los tics nerviosos y el movimiento innecesario que distrae.
3. El Ritmo de la Voz
Pausas Estratégicas: Habla a una velocidad moderada y, después de decir algo importante o al cambiar de tema, haz una pausa completa de 2 segundos.
Demostrable: Te da tiempo para respirar, permite que la audiencia asimile el mensaje y te hace sonar meditado e inteligente, no apresurado por la ansiedad.
Modulación y Énfasis: Varía el tono de tu voz (sube o baja) y el volumen para enfatizar las palabras clave.
Demostrable: Rompes la monotonía y mantienes el interés, haciendo que tu voz proyecte pasión en lugar de tensión.

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